La pregunta que más nos hacen sobre el futuro educativo
Cuando los padres colombianos empiezan a pensar en cómo pagar la universidad de sus hijos, dos opciones aparecen frecuentemente en la conversación: abrir un CDT y hacer aportes periódicos, o contratar una póliza educativa. ¿Cuál es mejor?
La respuesta honesta es que depende. Pero sí hay diferencias fundamentales que hacen que una opción sea claramente superior en ciertos escenarios. Y uno de esos escenarios — el más importante — es el que nadie quiere pensar pero todos deberían: ¿qué pasa si el padre o la madre que está ahorrando falta antes de que el hijo llegue a la universidad?
El CDT: ventajas y la gran limitación
Un CDT (Certificado de Depósito a Término) es simple, transparente y líquido. Depositas un capital, recibes una tasa de interés fija, y al vencimiento tienes tu dinero más los intereses. En Colombia, las tasas de CDT a 2026 rondan el 8-10% anual (bajaron al ritmo de la política del Banco de la República) en algunos bancos.
El problema fundamental del CDT como herramienta de ahorro educativo es que no tiene protección de vida. Si el adulto que está ahorrando muere o queda incapacitado, el CDT simplemente deja de alimentarse. El capital acumulado hasta ese momento es todo lo que queda — y puede ser insuficiente dependiendo del momento en que ocurra el evento.
Otro problema: la liquidez del CDT es una trampa disfrazada de ventaja. Al ser fácilmente accesible, muchas familias terminan usando esos ahorros para gastos corrientes o emergencias, y cuando llega la universidad, el dinero ya no está.
La póliza educativa: lo que nadie te dice
La gran ventaja de la póliza educativa frente al CDT no es la rentabilidad — que puede ser similar o ligeramente menor. Es la exoneración de primas.
Si el titular de la póliza fallece o queda en incapacidad total y permanente, la aseguradora continúa pagando las primas en su nombre. La póliza sigue activa, el capital sigue acumulándose, y cuando el hijo llega a la universidad, el dinero está. Eso el CDT no puede ofrecerlo.
Adicionalmente, la póliza educativa tiene un componente de disciplina que el CDT no tiene: al ser una póliza, hay una presión natural a mantenerla activa y no 'tocar' el dinero. Las familias que contratan pólizas educativas tienen tasas de permanencia mucho más altas que las que abren CDTs con el mismo propósito.
¿Cuándo conviene cada uno?
La póliza educativa conviene cuando tienes hijos menores de 12 años, cuando eres el principal proveedor económico de tu familia, cuando valoras más la certeza que la liquidez, y cuando quieres que el futuro educativo de tus hijos esté protegido sin importar lo que te pase.
El CDT conviene cuando tienes ya un capital importante acumulado y solo necesitas hacerlo crecer, cuando tu horizonte de inversión es corto (menos de 3 años), o cuando complementas la póliza educativa con ahorros adicionales.
La combinación más inteligente es la póliza educativa como base (protección + ahorro disciplinado) más un CDT o fondo de inversión como complemento (rentabilidad adicional con el excedente mensual).
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📚 Fuentes consultadas
Superintendencia Financiera de Colombia, Fasecolda y las condiciones generales de cada aseguradora.
Este artículo es informativo y no reemplaza la asesoría individualizada. Las coberturas, primas y condiciones definitivas dependen de cada póliza. RQ & Cía Seguros es intermediario: quien asume el riesgo y paga la reclamación es la aseguradora que contrates.